Dieta Paleolítica: consideración de su naturaleza e implicaciones actuales

Dieta Paleolítica: consideración de su naturaleza e implicaciones actuales

Artículo: Paleolithic Nutrition. A consideration of its nature and current implications.

Autores: S. Boyd Eaton, M.D., Melvin Konner, Ph.D.

Fuente: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/2981409

 

Comentario de artículo científico por parte de la Comisión Científica de Dietética sin Patrocinadores.

 

Cuando se escribió este artículo en la revista médica más importante del mundo, allá por el año 1985, yo solo era un niño de 6 años. Muchos años han pasado, y aunque la dieta paleolítica es una de las dietas más conocidas en la actualidad, la mayor parte de la población española nunca ha oído hablar de ella, y si lo ha hecho, cree que es una dieta alta en proteína animal, basada en comer mucha carne roja y quizás también en salir a correr en taparrabos tras los animales y, por supuesto, sin zapatillas.

La mayor parte de la población española también creerá que por aquel entonces la vida no se alargaba por más de 20 o 30 años, y que podremos aprender más bien poco del estilo de vida que mantenían nuestros ancestros.

 

Dieta paleolítica en el pasado

 

Como refleja el primer párrafo del documento, es totalmente cierto que no podemos decir que existiera una dieta para todos nuestros antecesores que vivieron durante los 2 millones de años que abarca el paleolítico.

La alimentación, omnívora, variaba en gran manera dependiendo de la geografía, de la estación del año y del periodo paleontológico.

Aunque es cierto que durante el Mioceno, hace 5 millones de años, nuestros antecesores llevaban una dieta principalmente frugívora, no es menos cierto que progresivamente se fue introduciendo alimentos de origen animal a nuestra dieta. Aunque no se conoce a ciencia cierta, se calcula que en el periodo de los cromañones, en el que aparecieron los humanos modernos, la abundancia de animales hacia posible que la carne/pescado aportara el 50% de las calorías totales a nuestros antepasados.

Pero por una multitud de razones, esa abundancia en la caza pasó, y se tuvo que recurrir a la subsistencia basando la alimentación en alimentos de origen vegetal, por lo que los cazadores-recolectores más modernos no consumían tanto alimento de origen animal.

 

Aparición de la agricultura

 

La aparición de la agricultura cambió drásticamente la dieta. Alimentos tales como los cereales, apenas utilizados durante el paleolítico, pasaron a ser la base alimentaria, y los alimentos de origen vegetal suponían sobre un 90% de la ingesta calórica diaria.

Los cambios alimentarios repercutieron en la salud de las personas. La altura media se redujo algo más de 7,5 cm y se observaban bastantes problemas óseos, reflejando posibles efectos de un déficit proteico junto con malnutrición e infecciones. Recordemos que se pasó de una dieta muy variada, a una dieta prácticamente basada en un alimento, el cereal.

 

Dieta paleolítica en la actualidad

 

Los cazadores-recolectores actuales, dependiendo de su hábitat, tienen un diferente consumo de alimentos de origen vegetal y de origen animal. Varias tribus consumen un 20% de sus calorías procedentes de origen animal, mientras que en otras este porcentaje se acerca al 80%. Pero aunque el porcentaje de alimentos de origen animal o vegetal cambia en gran manera, el tipo de alimento que se consume es similar a los que consumían nuestros ancestros en el paleolítico, frutos y vegetales salvajes (raíces, tubérculos, frutas, frutos secos, legumbres, etc.) y alimentos de origen animal sin apenas procesar.

En cuanto a los micronutrientes, se estima que nuestros antecesores consumían más de 1 gramo al día de calcio de origen vegetal, el consumo de potasio era superior al de sodio, y el consumo de vitamina C era muy superior al de las recomendaciones actuales (casi 400 mg/día).

El consumo de fibra también era superior al del ser humano medio actual que sigue una dieta occidental.

 

Conclusiones

 

Los autores finalmente se cuestionan si una dieta equilibrada ha de contener obligatoriamente alimentos tales como los lácteos y los cereales cuando estos alimentos han formado parte de la alimentación humana sólo tras la adopción de la agricultura. También se cuestionó si el colesterol dietético y la ingesta de proteínas debía ser un problema, cuando la población paleolítica se mantenía sana, con un peso saludable y con unos niveles bajos de grasa corporal a pesar de consumir más colesterol y más proteínas que el ser humano en la actualidad.

Por último, los autores plantean que la dieta occidental actual sea la responsable de la epidemia de enfermedades crónicas propias de los países industrializados, aunque terminan diciendo que sólo estudios clínicos experimentales podrán asegurar que este tipo de elecciones dietéticas tienen un gran costo para la salud de la población.

Y así podríamos plantearnos la siguiente cuestión:

¿Podría ser la dieta de nuestros ancestros un estándar para la nutrición humana y un modelo contra las enfermedades de la civilización?

Los autores piensan que sí, pero si mantienes un pensamiento crítico tú no tienes por qué pensar lo mismo.

 

Rubén Murcia


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