Bifidobacterium longum infantis

Bifidobacterium longum infantis

Pediatr Res. 2015 January ; 77(0): 229–235. doi:10.1038/pr.2014.156.

En este artículo se puede apreciar una de las muchas aplicaciones que el estudio de la microbiota humana está demostrando tener. En este caso se trata de la aplicación en niños durante la lactancia, así como en niños prematuros.

La leche materna tiene aún muchos componentes sin identificar, sin embargo, se sabe que en cuanto a la fracción sólida, los tres componentes mayoritarios son lactosa, grasa y oligosacáridos. Para producir los oligosacáridos, se requiere mucho consumo de energía por parte de la madre, y sin embargo no pueden digerirse, por lo que la pregunta es qué beneficio aportan que justifique el gran gasto en energía materna si no tienen valor nutricional aparente.

Este artículo explica que la función principal de estos oligosacáridos es la de moldear la microbiota intestinal gracias a Bifidobacterium longum subspecies infantis (B. infantis), que es la única especie capaz de digerir y consumir estos hidratos de carbono, creando así una microbiota en el recién nacido limitada en diversidad pero asociada a múltiples beneficios como:

– Reducción del riesgo de enterocolitis necrotizante
– Efecto anti inflamatorio mediante la supresión de la producción de citokinas pro-inflamatorias
– Favorecen la maduración del sistema inmune (respuesta innata)
– Disminución de la permeabilidad intestinal
– Producción de ácidos grasos de cadena corta
– Mejora en la respuesta a las vacunas (correlación, no causalidad)

Aunque ya se está experimentando con esta cepa en las leches de fórmula, es complicado establecer que probióticos añadir, (especialmente en niños prematuros) dada la falta de estándares rigurosos y de estudios que comparen diferentes productos entre sí. Además, los probióticos hasta ahora se añadían a las fórmulas en función de su estabilidad en la fórmula y facilidad de producción más que en su mecanismo específico de acción en función de la
subespecie.

A pesar de las mencionadas limitaciones para la aplicación estandarizada de probióticos en la práctica clínica, sigue siendo sorprendente descubrir lo que esconde la microbiota humana y su implicación en la salud y la enfermedad desde el nacimiento.

Tamara Fernández 


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