Más allá de la obesidad y el estilo de vida: determinantes de salud del siglo XXI

Más allá de la obesidad y el estilo de vida: determinantes de salud del siglo XXI

En el estudio de Garry Egger  y John Dixon hipotetizan que la vida moderna occidental es la típica causa señalada como culpable de la actual obesidad y otras pandemias de enfermedades crónicas asociadas. Les parece plausible dado que estos problemas, a nivel poblacional, solo empezaron hace 3-4 décadas. Creen que no solo están causadas por un agente microbiano y han ocurrido demasiado rápido para que los cambios genómicos puedan ser un factor que desestabilice la balanza a su terreno (aunque eso no invalida tener en cuenta los factores ambientales o de expresión genética). El aumento de la media de edad a nivel global en las personas de todo el mundo se toma en consideración, pero se queda coja si la analizamos como factor único. Descartadas todas ellas, los “estilos de vida” se vuelven una proposición atractiva.

Una aproximación errónea para los autores es el responsabilizar de forma individual por los “malos hábitos de vida” (victim blaming). Citando a G. Rose (nota del que escribe el artículo: consultar blog de Rafa Cofiño) ven más completo no solo mirar las causas, sino las “causas de las causas” para entender con un mejor perfil las enfermedades no infecciosas (noncommunicable diseases) normalmente ligadas a la obesidad.

(Nota del que escribe el artículo: para indagar más sobre el concepto de factor de riesgo consultar este estudio [en español].

El problema de comparar las enfermedades de transmisión (causas microbianas) con las que no es el terreno pantanoso de las segundas dado que hay capas de influencia (por ejemplo en la enfermedad cardiovascular hay determinantes de salud proximales como el hábito tabáquico, la nutrición individual y el sedentarismo; determinantes mediales como la presión social y el entorno que favorece las dos mencionadas anteriormente y determinantes distales como los económicos y las políticas de salud).

En el 1990 se “descubrió” una nueva forma de inflamación presente en muchas o en casi todas las enfermedades crónicas donde la edad y los marcadores genéticos no podían explicar el aumento de mortalidad en las personas que las sufrían. El término metainflamación (nota del que escribe el artículo: en este estudio señalan la referencia 12, en otros citan a Thoudman T. et al 2016) se refiere a una forma de inflamación sistémica, de bajo grado y crónica (y no limitada a la obesidad solamente sino también asociada a otros estilos de vida y a “inductores” ambientales). Se puede contextualizar el término en una cascada metabólica que incluye estrés oxidativo celular y resistencia a la insulina (que induce sobrecarga alostática, dismetabolismo, y finalmente se llega a la enfermedad crónica).

La pregunta sería: ¿la obesidad es una condición necesaria o solo suficiente? Para ello listan una serie de factores de meta-inflamación que denominan “antropogénicos”:

Y lo enmarcan en un gráfico donde apuntan que la obesidad puede estar correlacionada entre toda la trama inflamatoria pero no tendría por qué ser causal en la etiología de la obesidad.

Fin del post oficialista. Comienzo del activismo nutricional.

Es triste que para que a veces (muy de vez en cuando) salgan determinantes de salud como factor que predispone a estados de salud no deseables (obesidad entre ellos) como la pobreza; se tenga que hacer a través de un contexto biológico (inflamación) que impera a sus anchas desde Robert Koch y sus postulados (donde los factores socioeconómicos en el tema de la tuberculosis “perdieron la guerra” como comentan en Colectivo Silesia y reforzado con los postulados de Hill.

Os propongo un reto: usar este vehículo (aunque sea desde una perspectiva biológica) para conseguir trasladar el tema de los determinantes sociales a la palestra siempre que alguien tenga la oportunidad. Si alguna persona lo consigue, ENCIMA, sin usar la Proteína C Reactiva (PCR), miles de hormonas y demás; tendrá mi beneplácito infinito.

The game is on:

Fuente

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Fuente original: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3997940/

 Autores: Garry Egger  y John Dixon


1 comentario

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  1. Soñar con vomitar
    Soñar con vomitar 31 octubre, 2017, 20:23

    La verdad que yo muchas veces me levanto vomitando, no se si será por el tema de la obesidad que me trae de cabeza, ya que peso 146kg con 30 años que tengo y con 1,77m de estatura. Ya a la hora de dormir tengo sueños horribles y a la hora de ver el significado de los sueños, es todo cosas malas 🙁

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